Ante 5 mil personas y en la mismísima cima del Morro de Arica, el periodista Nelson Torres Otárola, recorrió con lujo y detalle la verdadera historia del épico himno de Arica. En la celebración de los 70 años de vida de la histórica canción, el periodista destacó la divina inspiración del poeta y compositor Pedro Ariel Olea y la magistral interpretación del periodista y hombre público Juan Guillén Canales. Sin duda, la jornada organizada por el equipo de gestión del alcalde Orlando Vargas Pizarro se transformó en una potente inyección de ariqueñismo.
Torres recuerda que “el presidente del Centro Hijos de Arica de Santiago, Lautaro Ostornol Dueñas, había consultado a varios destacados maestros y compositores sobre la posibilidad de obtener un himno vibrante que viniera en auxilio de las inquietudes por el resurgimiento”.
Los connotados compositores Javier Rengifo y Remigio Acevedo, y el maestro Roberto Retes, sugirieron a Ostornol el nombre de Pedro Ariel Olea que por entonces ya había creado el himno de Iquique y la gran marcha naval. Y Ostornol tuvo éxito. El himno de Arica fue compuesto el 26 de marzo de 1955 cuando su autor, poeta y compositor Pedro Ariel Olea regresaba a Santiago luego de permanecer 15 días recorriendo la ciudad y conversando con la gente.
A su regreso a Santiago, Olea reunió sus apuntes y bosquejos, y dándoles ordenamiento y forma, llegó a la capital con la canción escrita. A su recepción el maestro Roberto Retes exclamó: ¡A este himno no hay que cambiarle ni una coma! ¡Es extraordinario¡¡Se hará famoso!
Épico y vibrante
El compositor confesó que tuvo serias dificultades para escribir la letra himno porque "se me había pedido un himno vibrante, épico y rodeado de las glorias de un histórico pasado, pero, por otra parte, se le pidió que no se adjetivara sobre imagines que de manera alguna pudieran inquietar los sentimientos afines de las numerosas familias peruanas y bolivianas avecindadas".
Y es aquí donde se agranda la imagen del músico poeta que tiene visión para captar este sentimiento y convertirlo en un vibrante himno que hoy es cantado con amor, orgullo y honda emoción por los ariqueños y escuchado con recogimiento y respeto por nuestros vecinos. En esa época, gran parte de las familias que vivían en Arica entroncaban en los hijos de los tres países hermanos que por los extraños designios de la historia habían sostenido entre sí la cruenta guerra del Pacífico.
Pedro Ariel había entregado a Arica un esperanzado mandato de fe en el porvenir y una explosión de amor hacia esta tierra en su vibrante sentencia de ¡Siempre Arica hasta morir! El 3 de junio de 1955, el himno es traído a la ciudad por Olea y Ostornol que viajan acompañados de una delegación de 60 artistas y periodistas que, invitados por el entonces alcalde Homero Martínez, acudían a la celebración del 75 aniversario, Bodas de Diamante, del Asalto y Toma del Morro de Arica.
El estreno
La composición se estrenó privadamente en casa de la familia de Alejandro Beyzán Montalvo donde el himno fue interpretado por Lautaro Ostornol con Ariel Olea al piano. Luego La canción fue coreada en casa de don Carlos Morales Alaiza, pero su estreno oficial se efectuó el 7 de junio de 1955 por efectivos del regimiento de Infantería Rancagua en la gran Retreta Militar ofrecida en los faldeos del morro con motivo de las festividades ya descritas. La interpretación estuvo a cargo de 400 soldados dirigidos por el entonces capitán Héctor Sagues Hermann.
Su primera difusión radial corresponde a Radio Corporación con su gran orquesta dirigida por el maestro Pedro Mesías y con la participación del conjunto Folclórico de los Hermanos Lagos y el dúo María-Inés.
Grabaciones
En 1959 el himno fue grabado por el sello Odeón por el tenor Raúl Fabres con el acompañamiento de la banda Instrumental del Orfeón de Carabineros de Chile, bajo la dirección del maestro Segundo del Real Benítez Fabres quien obtuvo esta primicia que anhelaban varios intérpretes, gracias a que anteriormente había grabado en la R.C.A. Victor la canción "Alma" de Pedro Ariel Olea.
En 1965 el sello Philips graba dos versiones del himno con la orquesta del maestro Saul San Martin; la primera solo instrumental y la segunda con la actuación del tenor José Arturo. Esta edición fue financiada por el ariqueño Pascual Gonzales, un apasionado de su tierra y por el propio autor.
Entretanto aparece ya una versión escrita por el maestro Guillermo Cárdenas Dupuy, director del coro de la Universidad de Arica, quien asume el mérito de haber sido el primero en comprender la belleza que surge de este canto, llevándolo a una canción a cuatro voces que pronto recorrería Chile en las voces de su coro y del Magisterio.
“Millonario” del himno
Merece mención especial que, desde la llegada del himno y su estreno, la voz Juan Guillen Canales se prendió al himno y lo difundió con verdadera pasión y entusiasmo. Olea denominó a Juan Guillén como "millonario del himno", por las veces que lo interpretó y le concedió al hombre público, regidor y periodista, la oportunidad de grabar el himno el año 1979 junto al orfeón de Carabineros de Chile.
“Si analizamos la letra del himno nos encontramos con un poema épico que con sutileza destaca una de las más gloriosas gestas de la historia militar de nuestro país, que se simboliza en la figura legendaria de un peñón granítico que resiste el paso del tiempo. Olea supo plasmar con maestría ese particular sentimiento y dejarlo escrito en el corazón de los ariqueños en un canto que expresa la pasión viva de quienes nos sentimos parte de esta tierra”, asegura Nelson Torres.
“Este epopéyico canto se centra en la gesta de junio 1880, pero, además reconoce un pasado mucho más antiguo en el tema recurrente del imponente morro besado por el mar cuál es el enclave de aquellas manifestaciones prehispánicas, de los periodos arcaicos, que también, por su parte, han contribuido a darnos ese renombre como tierra señalada de inmortalidad. Una forma de vida, una cultura que traspasa los siglos y que nos acerca y reúne en nada menos que 10 mil años de historia”, destaca Torres Otárola.
Ilustre Municipalidad de Arica