Alcalde Espíndola pide a Bachelet mediar ante Perú por vulneración de DD.HH de ciudadanos varados en Arica

06 de Mayo de 2020

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El alcalde de Arica, Gerardo Espíndola Rojas, envió una carta a Michelle Bachelet, en su calidad de Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, para que intervenga en favor de los más de 1.000 ciudadanos peruanos que por un mes y medio están varados en la ciudad, sin opción alguna de retornar a su país.

El jefe comunal señaló que tras el cierre de la frontera peruana el pasado 16 de marzo, más de 1.300 ciudadanos peruanos han quedado atrapados en la ciudad. De la cifra, 613 extranjeros lograron cruzar de forma excepcional los días 17, 18 y 19 de marzo, mientras que otras 150 personas viajaron hasta Lima gracias a un vuelo humanitario del Gobierno del Perú.

Sin embargo, 635 peruanos se encuentran empadronados y alojados en hoteles y residenciales de la ciudad por el consulado peruano en Arica, a quienes se suman sobre 200 personas que no están empadronadas, quienes pernoctaban a las afueras del consulado que ha cerrado sus puertas producto de la pandemia. De ellos, más de 40 han sido alojados en un recinto sanitario habilitado por la Municipalidad de Arica, para resguardar la salud de la comunidad ariqueña y evitar que quienes circulaban sin las mínimas condiciones sanitarias, siguieran en las calles.

Al respecto, el edil puntualizó que “En Arica somos testigo de una vulneración al artículo 13 de la Convención Internacional sobre Derechos Humanos por parte del Gobierno peruano, el que dice que los países no pueden restringir el acceso a sus connacionales. Llevamos más de 40 días denunciando este hecho y aún no se han tomado medidas concretas que den solución a este problema, es por eso que acudimos a Bachelet para que pueda mediar ante el Gobierno peruano, para que autorice el ingreso de las personas que están varadas en nuestra ciudad”.

Además, agregó que “esto lo he hecho saber a la Cancillería a mi nombre y a nombre del Concejo Municipal y no he obtenido respuesta. Quizás si mi apellido fuera Matthei o si fuera alcalde de Providencia, esto se hubiera resuelto más rápido, como ocurrió con los bolivianos que estaban durmiendo en las calles de Santiago”.

 “Según información del Instituto Nacional de Derechos Humanos de Arica, hoy estos ciudadanos están en un mayor riego, pues se exponen a vulneraciones frente a los delitos propios de la frontera, como es el tráfico y trata de personas. La misma institución informó que se tiene registro que durante el mes de abril, al menos 35 peruanos ingresaron a su país por pasos no habilitados, arriesgando su integridad. A ello, se suma quienes han sido víctimas de robos y estafas en Arica, situación denunciadas por el consulado”, informó Espíndola.

La situación ha escalado en complejidad luego que 22 ciudadanos peruanos varados en Arica dieran positivo por Covid-19, un riesgo sanitario denunciado desde los primeros días de la pandemia por la Municipalidad de Arica y que hasta el día de hoy no encuentra solución desde el Gobierno del Perú. Además, otras 30 personas se encuentran en pleno desierto, sin posibilidad de ingresar a Arica y Parinacota por la prohibición en cuarentena.

Perú, hoy es el único país de nuestra región que ha negado el ingreso a sus connacionales, pese a las medidas excepcionales aplicadas por distintos países, incluido el nuestro y propuestas a su gobierno, como es la instalación de un campamento sanitario en la frontera sur de Perú o el traslado en buses sellados a lugares donde puedan realizar su cuarentena.

Espíndola recordó cómo fue resuelta la situación de los ciudadanos bolivianos que, tras dormir en las calles de Santiago, pudieron retornar en su país en menos de 48 horas.

A más de 40 días denunciando la vulneración de los derechos de los ciudadanos peruanos, es imperiosa la intervención de la Alta Comisionada para que el Gobierno del Perú preste auxilio a sus ciudadanos, quienes no sólo están enfrentando una grave crisis económica, sino que han puesto en riesgo su salud ante la intransigencia del vecino país que no permite el traslado de tan solo 23 kilómetros hasta la ciudad de Tacna.